Liderazgo con llamado: 5 claves para que tu liderazgo no se apague | Epi Limiñana y Steve Cordon
Epi Limiñana ha predicado en más de 150 países y ha fundado iglesias en muchos de ellos. Pero cuando nos sentamos a conversar, lo que más me marcó no fueron sus números. Fue escucharlo hablar de los años en que nada parecía funcionar, y de lo que lo mantuvo firme.
Juntos fuimos construyendo cinco ideas que creo que todo líder necesita escuchar, sea pastor, empresario o creador. Algunas salieron de su experiencia, otras de la mía, y varias de las dos.
1. Revisa por qué haces lo que haces
En el liderazgo encontramos todo tipo de motivaciones. Esperamos que todos sirvan por amor a Dios y a la gente, pero no siempre es así. A veces lideramos por comparación, porque a otro le fue bien, o simplemente porque no nos quedó otra opción.
Dios tiene dos pasiones: Él y las personas. Cuando lideramos movidos por lo que mueve Su corazón, lo sobrenatural aparece. A veces como un milagro, y muchas veces como recursos que llegan para hacer lo que pensábamos que no podíamos. Por eso, de vez en cuando, hay que examinar el corazón.
2. La perseverancia no es opcional
Epi contó algo que pocos líderes con su trayectoria admiten: durante 12 años oró por la gente todos los días y nunca vio un solo milagro. La gente venía a Cristo, pero lo que él esperaba no llegaba. Siguió insistiendo.
Su razón me confrontó: los que sufren necesitan un toque de Dios, y si no buscamos lo que Él prometió para ayudarlos, "realmente nos falta amor". La perseverancia no nace de la terquedad, sino de la compasión.
3. Huye de los dos extremos
Durante años, el extremo en el liderazgo de iglesia fue sacrificarlo todo por el ministerio, incluida la familia. Vimos los efectos tristes de ese desbalance. Hoy veo el extremo contrario: líderes que quieren pastorear, pero están metidos en 200 cosas más y no le pueden dar al ministerio el enfoque, la energía y la presencia que necesita.
Cuando te vas a cualquiera de los dos, ninguno funciona. A Dios casi siempre lo encontramos en el centro: en el balance. Y quizás la decisión más sabia para algunos no sea estar al frente de una iglesia, sino servir como pastor asociado o colaborar en otro ministerio. Estar al frente es como ser bombero: cuando llegan los problemas, tienes que estar ahí.
4. Descubre a qué te llamó Dios
Epi fue directo: cree que la mayoría de los ministerios viven equivocados en su llamado, y por eso no fluyen. Hay quienes quieren ser profetas a la fuerza o se presentan con un título que nadie les ha reconocido. Su consejo para los líderes jóvenes es simple: descubre a qué te llamó Dios y desarróllalo. Él empezó evangelizando uno por uno en su ciudad y terminó predicando en cruzadas multitudinarias.
Yo lo aprendí así: Dios está comprometido con Su visión, no con la mía. El día que aliné mis deseos con lo que Él deseaba de mí, empecé a ver Su favor. No es que todo se volvió fácil, pero vi Su respaldo aun en las circunstancias difíciles.
5. La clave es la fidelidad
Cuando le pregunté cómo mantener el fuego encendido, Epi respondió con una palabra: fidelidad. La unción, dice, es un préstamo de Dios para servir aquí en la Tierra. Y ese préstamo se cuida siendo fiel a Dios por encima de todo, y luego a la familia, al llamado, a la oración y a la obediencia. "Cuando eres fiel a Dios, Dios empieza a engranar todas las piezas."
Una última reflexión
Cerramos la conversación con una frase: no dejes que tu frustración con el cuerpo de Cristo o con las decepciones arruine tu adoración a Dios. Todos vamos a fallar. Por eso nuestra mirada tiene que estar en Cristo, y con los demás, tener misericordia.
El liderazgo que perdura no depende del talento ni de las estrategias. Depende de un corazón que sigue adorando, pase lo que pase.
Esta conversación se grabó para Daystar Español. Mírala completa en mi canal de YouTube.
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