Lo que no pasa en casa no pasará en la iglesia: cómo alcanzar a la nueva generación | Diego de Lima y Steve Cordon
Muchas iglesias están batallando con la misma pregunta: cómo conectar con los jóvenes y cómo lograr que permanezcan en la fe. Para hablar de eso conversé con Diego de Lima, pastor junto a su esposa del ministerio y la banda Montesanto, y líder de Unánimes, una red que conecta a miles de líderes de adoración en Latinoamérica.
Estas son las ideas que construimos juntos, desde su mirada como pastor de jóvenes y la mía como papá y líder, para padres, pastores y cualquiera que trabaje con nuevas generaciones.
1. La iglesia amplifica lo que pasa en casa
Diego tiene un lema: en la iglesia no va a pasar lo que no pasa en casa. Si en casa la oración y la adoración son normales, la iglesia hace eco de eso y lo amplifica. Si no, el joven llega a algo que no conoce, y lo que no conoce lo rechaza.
Por eso, en vez de esperar a que lleguen los jóvenes con sus problemas, la iglesia tiene que ir al núcleo: entregar herramientas a los padres y fortalecer la crianza desde el hogar.
2. La familia necesita a la iglesia, y la iglesia tiene que cambiar
La relación va en las dos direcciones. Muchas familias conocieron a Dios hace poco y no crecieron en un ambiente cristiano. Necesitan una comunidad de fe donde ver modelos y aprender. Nadie nos enseña a ser padres; no hay un curso para eso.
Pero la iglesia también tiene que hacer cambios para suplir lo que las familias necesitan y ayudarlas a vivir la presencia de Dios no solo los domingos, sino en su casa.
3. Pasión sí hay; lo que falta es dirección
Diego cree que las nuevas generaciones sí tienen pasión. El problema es que nadie la orienta. Como padres somos muy generales: "apasiónate por las cosas de Dios". Su propuesta es preguntarle a Dios cuál es el propósito de cada hijo y entrenarlo en esa dirección desde la adolescencia, como hizo Jesús, que a los 12 años ya estaba en los negocios de su Padre.
Lo contrario lo ve todos los días: jóvenes de 25 años que le dicen "no sé qué hacer con mi vida".
4. Las luces no llenan un vacío de amor
Muchos jóvenes que llegan a nuestras iglesias crecieron en familias quebradas o sin un padre presente. Y a veces queremos suplir una necesidad tan profunda con cosas cosméticas: eventos bonitos, luces, entretenimiento. Nada de eso es malo, pero la raíz de por qué muchos abandonan la fe es que no se han sentido amados ni afirmados.
La iglesia tiene que ser esa familia: reflejar el corazón paternal de Dios, ser pacientes aunque no los entendamos y apuntarlos a Cristo en amor.
5. El discipulado es una relación, no un programa
El único líder de jóvenes que recuerdo no era el más cool ni el que mejor cantaba. Era un doctor, mucho mayor que nosotros, que nos llevaba a los hospitales a orar por la gente y pasaba a buscarnos uno por uno. Nos apasionó por Dios porque se preocupaba por nosotros.
Diego vivió algo parecido: un líder que iba a su casa todos los martes a las siete de la noche, escuchaba, aconsejaba y después jugaba fútbol con ellos. "Mi discipulado no fue pasar por el mejor curso de la iglesia. Fue un amigo que vino a mi casa y nos modeló a Jesús."
6. Prepáralos antes de la universidad
Cuando no ayudamos a los jóvenes a desarrollar una fe propia, no impuesta, los dejamos expuestos a cualquier ideología. Por eso necesitamos hablar en la iglesia de los temas difíciles, a la luz de la Palabra. Si no lo hacemos aquí adentro, otros lo harán allá afuera.
Diego lo vivió como ingeniero: su familia le dio bases para elegir a sus amigos y le dejó claro para qué iba a la universidad. No fue a ver qué encontraba; fue con dirección.
7. Cría con intención
Como papá de dos niños pequeños, Diego es intencional: elige lo que sus hijos ven en las pantallas y, sobre todo, él y su esposa modelan el amor. "Si mi hijo quiere conocer a Dios, que me mire a mí." Un niño no puede imaginarse todo lo que es Dios, pero viendo a su papá puede tener una pista.
Música que lleve a Cristo
Al final le pregunté por su meta para los próximos años. Su respuesta: que la música no solo emocione, sino que edifique; que los jóvenes no canten canciones solo porque suenan bien, sino que en ellas encuentren a Cristo.
Esta conversación se grabó para Daystar Español. Mírala completa en mi canal de YouTube.
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